Oct 25

Notas la vibración del móvil cuando no lo llevas encima. Te escapas del trabajo para volver a casa cuando lo olvidas. Miras si alguien te ha llamado o enviado un mensaje cada 10 minutos. Es lo primero que coges para salir a la calle. Si alguna de estas afirmaciones te describe, puede que estés empezando a sufrir de nomofobia, la enfermedad del Siglo XXI.

Nomofobia - La enfermedad del Siglo XXI

Nomofobia – La enfermedad del Siglo XXI

La nomofobia -una palabra que surge del inglés no mobile phobia (fobia a estar sin móvil)- es el miedo irracional que sienten algunas personas cuando algo les impide interaccionar con su teléfono móvil.

Recientemente un estudio de la Universidad de Granada reveló que en España ya la sufre el 46% de la población, lo que supone un aumento del 53% en relación a un sondeo realizado hace cuatro años, informó la Universidad de Granada.

La patología se identificó por primera vez en 2008 y los expertos señalan que quienes la padecen experimentan una gran ansiedad cuando se dan las siguientes situaciones: pérdida de teléfono móvil, batería o crédito agotado y falta de señal.

El primer estudio que dio la voz de alarma sobre este fenómeno lo llevó a cabo el gobierno británico hace cuatro años, con el fin de investigar las ansiedades que sufren los usuarios de telefonía móvil.

En ese entonces se registró que un 56% de hombres y un 48% de mujeres sufrían esta fobia y que un 9% se sentía “estresado” cuando su aparato se apagaba.

La investigación actual, elaborada por la empresa de dispositivos de seguridad para teléfonos móviles SecurEnvoy, reveló que la cifra de afectados aumentó en el país.

Tras encuestar a unas 1.000 personas, se constató que el 77% de los individuos con edades comprendidas entre los 18 y los 24 años sufrían nomofobia, mientras que en la franja de edad que va de los 25 a los 34 años, la incidencia fue del 68%.

Es más, el sondeo descubrió que un 41% de los encuestados llevaban con ellos dos teléfonos móviles para así nunca quedarse “desconectados”.

Pero la nomofobia despierta debate en el mundo de la psicología. Para Francisca López Torrecillas, experta en adicciones de la Universidad de Granada, “todavía no se puede considerar una enfermedad”. “Es más bien un síntoma de la adicción al móvil”, señaló.

Explicó que un nomofóbico no puede imaginar salir a la calle sin él y además invierte un mínimo de cuatro horas diarias consultándolo por motivos ajenos al trabajo.

Ese tipo de persona, además, “suele tener baja autoestima, ser introvertido y en su tiempo libre sólo usa el teléfono móvil, algo que va unido a no tener otras actividades de ocio”, agregó.

Esta fobia fue vinculada por otros especialistas a la adicción a la tecnología, más precisamente con la necesidad de revisar constantemente cada mensaje, alerta o sonido que genera el teléfono

A principios de este año un equipo de investigadores de la Universidad de Worcester en Reino Unido, determinó que esta ansiedad permanente -resultado de estar siempre conectados- eleva considerablemente los niveles de estrés.

Paradójicamente, el malestar era mayor cuando el teléfono móvil se usaba más para fines personales que laborales. La investigación también ha demostrado que los niveles de estrés de una persona con nomofobia son equiparables con los nervios que se tienen el día antes de la boda o de la visita al dentista.

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